Cicatriz
A veces la vida no avisa.
Te atraviesa.
Y cada letra de la palabra decepción
se te clava como hierro al rojo.
Arde la piel,
se quiebra la fe,
y el corazón queda hueco,
como una casa sin nombre.
Pero un día, sin saber cómo,
te miras y ya no sangra.
Solo queda la marca:
una cicatriz que fue un gran maestro.
En eso también consiste la vida.
Luces y sombras.
