No sé vivir pidiendo permiso
ni fingir que me alcanza
con migajas de aire,
las alas atadas
o queriendo a medias.
Necesito el vértigo del vuelo,
el horizonte limpio,
el viento en la cara,
y el brillo en los ojos
de saber que siempre voy con todo.
Soy halcona
y no me asusta la soledad del cielo
ni la osadía de volar sola.
No me quedo por miedo a la intemperie,
ni acepto una jaula de cristal
a cambio de mi libertad
o de mi coherencia vital.
Sé que elegir mi propio vuelo implica renuncias,
que la consistencia a veces duele,
y que vivir fiel a una misma no siempre es fácil.
Pero lo que para algunos es un peaje
que no están dispuestos a pagar,
para mí es el único camino a la felicidad.
Y no tiene precio.
Nací para volar.
Y anidaré solo allí
donde la plenitud sea hogar.
🦅🦋
